Conoce a Dani

Mi Primer Encuentro con el Yoga

Mi historia con el yoga empezó hace más de veinte años y fue casi por casualidad. Yo iba a un gimnasio a hacer musculación y los sábados también daban clases de yoga. Un día, pasando por delante de la sala, vi la puerta abierta y me quedé mirando. Me llamaron la atención las posturas y la forma en que se movían las personas. Cuando terminó la clase, me acerqué al profesor y le pregunté si podía hacer una prueba. La semana siguiente fui a mi primera clase y, aunque al principio todo era nuevo para mí, sentí algo especial. Desde ese momento me enganché. Como todo en la vida, fue un proceso: poco a poco fui aprendiendo, mejorando y descubriendo todo lo que el yoga podía aportarme.

Un Camino de Progreso Constante

Siempre digo que el yoga es como aprender cualquier otra disciplina. No llegas el primer día haciendo todas las posturas perfectamente. Igual que cuando empiezas a correr y apenas aguantas unos minutos, en el yoga también avanzas paso a paso. Durante estos veinte años he ido progresando, no solo físicamente, sino también en la forma de entender la práctica. Lo importante para mí nunca ha sido hacer una postura perfecta para una foto, sino disfrutar del camino. Quizás al principio haces un treinta por ciento de una postura y, con el tiempo, llegas más lejos. Lo valioso es el progreso y todo lo que aprendes durante ese recorrido.

Dani y un Antes y un Después en Mi Práctica

Después de practicar con distintos profesores, acabé encontrando a Dani, con quien llevo muchos años. Para mí hubo un antes y un después cuando conocimos el trabajo de Martine le Chenic. Antes mi práctica era más gimnástica, más enfocada en la fuerza y en la forma externa de las posturas. Con Dani empecé a descubrir otra dimensión del yoga, mucho más relacionada con la respiración, la conciencia corporal y el trabajo interior. Aprendí conceptos como las cavidades renales, el suelo pélvico o la apertura del diafragma. No sé si hoy hago las posturas mejor o peor que antes, pero sí sé que las siento de una manera completamente diferente.

Crecer Desde Dentro

Una de las cosas más importantes que he aprendido es que el yoga no consiste en hacer fuerza para mantenerse erguido. Lo que siento es algo más profundo, como si creciera desde dentro. Cuando trabajo la respiración, el diafragma y el suelo pélvico, noto una energía interior que me ayuda a sostenerme de forma natural. Es una sensación difícil de explicar hasta que la experimentas. Además, estas técnicas no se quedan solo en la clase. Muchas veces, mientras leo un libro, trabajo o simplemente estoy tranquilo en casa, vuelvo a conectar con esa respiración. Forma parte de mi día a día.

Video Poster Image

El Yoga Como Herramienta para la Vida

Con los años he ido interiorizando tanto la práctica que me acompaña en muchas situaciones cotidianas. Cuando siento estrés o ansiedad, recurro a la respiración que he aprendido en yoga y noto cómo mi mente se calma. Incluso antes de dormir suelo dedicar unos minutos a respirar de esta manera y me ayuda muchísimo a descansar. Por eso creo que el yoga tiene un efecto terapéutico muy importante. No solo mejora el cuerpo, también aporta serenidad, equilibrio y una forma diferente de afrontar las dificultades diarias.

Una Práctica Que Me Acompañará Siempre

Hoy no imagino mi vida sin yoga. Empecé por curiosidad, también porque tenía problemas en una rodilla debido al fútbol, y con el tiempo se ha convertido en algo imprescindible para mí. Voy a clase un par de veces por semana, pero también intento practicar en casa aunque solo sean unos minutos. Lo comparo con aprender un idioma: no basta con ir a clase, hay que practicar un poco cada día. Cuando estoy cansado o sin ganas, muchas veces hago yoga y termino sintiéndome mejor, con más energía y más claridad. Por eso estoy convencido de que el yoga debería enseñarse desde la infancia. No deberíamos esperar a tener dolor, ansiedad o algún problema para descubrir todos los beneficios que puede aportar. Para mí, el yoga ya forma parte de mi vida y no creo que lo deje nunca.

Conoce a Dani

Si estás buscando algo más que una clase de yoga —un espacio donde realmente puedas reconectar contigo, entenderte y avanzar— Dani puede acompañarte en ese camino. Su forma de guiar va más allá de lo físico: combina experiencia, sensibilidad y una atención profunda a cada persona. No importa en qué punto estés, siempre hay un lugar para empezar.

Conoce a Dani